Se aplica esta frase a quien va excesivamente cargado de joyas o bisutería, y el origen de ella se debe a que las fiestas de Sant Pasqual, que se celebran en el ‘Plá’ se rifa todos los años un cordero, que era paseado vendiendo números de la rifa, por todo el pueblo. O sea, típico barroco levantino, lo que a la larga motivó el que se comparara el mucho ornato personal al atavío del borreguet. Creo que el carnero se sigue rifando pero el bonito pasacalle ya ha dejado de celebrarse.
Este borrego iba adornado con la bandera nacional (¡¡¡), con ramos de flores, cadenetas de papel, estampas del Santo, etc.
Lloc: Elx.