En la procesión de San Antón se solía soltar algún cerdo pequeño, en cumplimiento de promesas que se habían hecho al Sant del porquet, en agradecimiento de favores recibidos. Estos cerditos eran recogidos tras la procesión y llevados al Asilo de San José, donde eran criados y una vez crecidos, consumidos por els iaios. La locución se aplicaba a los niños que pedían golosinas, fruta o baratijas y por extensión también a mendigos e indigentes.
Pero antiguamente, eran criados por el vecindario, ya que estos puercos deambulaban por el pueblo en completa libertad. ¿No recuerda a las vacas sagradas de la India?
Lloc: Elx.